Imelda Velázquez

México,

Agua Prieta, Sonora 

Hola mi nombre es Imelda Velázquez en 2005 tente una pequeña bolita en mi cuello del lado izquierdo fui al Dr. Y me dijo que era grasa, que estaba muy gorda que adelgazara y se me iba a quitar, pero no fue así, la bolita creció y fui diagnosticada de carcinoma papilar en oct. 2006 y operada en marzo de 2007. Mi oncólogo me explicó que tuvo que quitar toda la tiroides y paratiroides además de toda la cadena de ganglios , musculo y nervio del lado izquierdo y yugular del mismo lado debido a la invasión que tenía y que él no se explicaba como seguía viva si mi tráquea estaba prácticamente cerrada, y que tuvo que dejarme un tumor entre la tráquea y la laringe del tamaño de una canica porque corría riesgo de quedar muda,  a los 3 meses recibí yodo 131 ,quede con problemas en mi voz y del brazo izquierdo  pero viva gracias a Dios y a  mi oncólogo el Dr. Lewis que hizo un excelente trabajo. Lo más difícil fueron mis cambios repentinos de humor sin aparente explicación y lastimar a lo que más amo mis hijos y mi esposo (mis 3 hermosos ángeles), y no saber por qué me sentía así ni que me estaba pasando.

 

 

María Elena Sánchez 

Peru

 (actualmente reside en Chetumal, Q.Roo)

Por ansiedad y tendencia al estrés, un pisquiatra me prescribe un medicamento controlado desde hace 20 años.  Jamás oculto esto, menos a los médicos.  Cuando en octubre 2012, le comenté a mi médico familiar que yo tendría algo en la tiroides, él me palpó el cuello y me derivó al psiquiatra, porque opinó que yo no tenía nada y solo era ansiedad.  Aparte, meses antes, durante un año sabático, había sentido escozor interior cerca de las cuerdas vocales, al terminar de hablar. Pensé que eso no era normal y me causaría problemas al impartir clases.  Aun así, no consulté a ningún médico, y el escozor desapareció.

Me salvó una visita en septiembre al médico de la universidad donde trabajo.  Este médico, jubilado y de mucha experiencia, me palpó el cuello al escucharme decir que algo ocurría con mi tiroides y mi metabolismo. Cuando le dije al médico familiar lo que este médico  había sentido con sus dedos tan sensibles, decidió ordenarme un ultrasonido.  El sector salud me programó el ultrasonido para dos meses y medio después,  así que fui al sector privado, donde no vieron nada extraño.  Cuando después me hice el otro ultrasonido, la doctora vio el nódulo tiroideo, y por fin confirmé que tenía un tumorcito en la tiroides.  Supe que la mayoría de estos tumores son benignos.

Viajé a México, porque en Chetumal no hay endocrinólogo, ni especialistas en biopsias de nódulos tiroideos.  Utilicé una póliza de gastos mayores, y una semana más tarde, el médico me informó que debía ir a cirugía, la cual estaba programada para dentro de dos semanas.  El informe patológico decía “nódulo indeterminado”,  por lo que convenía extirparlo.  El especialista en cáncer de tiroides sabía que por presentar microcalcificaciones y ser hipoecogénico, el tumor era maligno. 

Ingresé tranquila a cirugía, casi segura de que mi tumor era “malo”.  Nunca olvidaré la expresión del rostro del cirujano al confirmármelo cuando desperté.  Pero yo sonreí y no sentí miedo, solo pensé en cómo se lo diría a mis ancianos padres.  Me quitaron dos tumorcitos con cáncer papilar, uno de 1.6 cm. y otro, de 0.3 cm., más toda la tiroides y ganglios, de los cuales solo dos estaban infectados por metástasis.  La fatiga y el alza de peso serían consecuencia del bajo nivel de estrógeno por la postmenopausia. Me ayudó conocer mi organismo, vigilarlo y estar alerta.

Ya recibí tres dosis de yodo, para destruir los residuos de tejido tiroideo, y sin hipotiroidismo, gracias a la hormona recombinante, lo que me ha permitido no afectarme laboralmente.  He sido atendida por excelentes médicos nucleares de México, Mérida y  Cancún, pues en Chetumal tampoco hay algún médico nuclear, ni la infraestructura necesaria.  Encontré un valioso apoyo con  el grupo de Facebook “Pacientes con Cáncer de Tiroides de la República Mexicana”. Me sentí acompañada, y sobre todo “comprendida”, por estos amigos, a quienes conocí personalmente en un intercambio de regalos en navidad de 2014, cuando vine a México para un rastreo. Poco después, se creó la asociación de Pacientes de la cual  me informo y sigo sus publicaciones, Amecat  esta  asociación que me continúa brindando apoyo e información, fundamentalmente encontré  apoyo emocional.

 

María Fernanda Guerrero Rodriguez

México, D.F.

 

Hola!!! Soy una mexicana de 36 años, a quien operaron el 21 de noviembre de 2014 por un nódulo de 1.5 cm en el lóbulo derecho de la tiroides, sin embargo, el nódulo fue detectado en 2010 y se había hecho biopsia de aguja fina que no detectó malignidad. Por circunstancias personales y familiares, decidí no operarme en ese entonces pues emocionalmente no me encontraba al 100% para entrar a un quirófano y sólo estuve en revisiones semestrales desde entonces. Debo decir que me atiendo en el ISSSTE. Después de casi 4 años, decido ir a valoración para cirugía y es así que me operan en noviembre pasado, obvio, yo entré con la "seguridad" de que ya se había realizado una biopsia; sin embargo, la patología transoperatoria informó "Cáncer Papilar de Tiroides", por lo que en la misma cirugía me retiraron toda la tiroides, el timo y una glándula paratiroidea. Sólo el lado derecho reportó carcinoma papilar de tiroides con patrón folicular. Quiero decir que fue más grande y doloroso el impacto del diagnóstico de Cáncer ya que tengo una hija de 7 años que la cirugía misma, en realidad no tuve ningún dolor sólo una baja de calcio por la que me mandaron calcio por 10 días que se controló, aunque en julio pasado reporte 8.6 en los niveles de calcio y me dijo el médico q sigamos sin medicación de calcio, únicamente calcio en dieta de los propios alimentos. Después de un calvario para obtener el papeleo para el tratamiento del yodo, el 25 de mayo me dieron 150 milicuries, después de 5 semanas sin levotiroxina y decidí hacer dieta baja en yodo por mi cuenta, después de haber revisado bastante información en internet.. Es un gusto encontrarse en la red con esta página, ya que supe de ustedes por la página de la Asociación Española de Cáncer de Tiroides, donde me ha servido mucho la información que he encontrado y, sobre todo, ver los testimonios de pacientes en el foro, principalmente de España y alguno que otro latinoamericano que como yo que nos hemos colado. Espero que ustedes logren hacer algo parecido y quizá mejor que AECAT, ya que hace falta que nos sintamos acompañados en este proceso; razón por la que me he sentido motivada a escribirles y ponerme en contacto. Saludos y espero pronta respuesta

 

 

 

 

 

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